En la Región del Maule, habitantes de 18 comunas, incluyendo zonas rezagadas como Chanco, Pelluhue y Empedrado, acceden hoy a una oferta artística que rescata y pone en valor su identidad mediante el proyecto Maule Elige Cultura. Este despliegue territorial es la expresión concreta de las Iniciativas culturales con identidad regional, componente del Programa Fortalecimiento de la Identidad Cultural Regional (FICR) que implementa el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través del Departamento Ciudadanía Cultural.
Estas iniciativas tienen la finalidad de consolidar procesos que fortalezcan la identidad y los Derechos Humanos Culturales en los territorios. Al centrar su acción en comunas distintas a las capitales regionales y en zonas con menos oportunidades de participación, FICR busca garantizar el derecho de toda persona a participar en la vida cultural y a beneficiarse de la protección de sus propias producciones artísticas y patrimoniales.
El programa tiene como objetivo generar procesos artístico-culturales en los territorios junto con fortalecer las identidades locales y responder a necesidades específicas diagnosticadas en cada zona geográfica. La estrategia de FICR se materializa a través de tres componentes: las iniciativas con identidad, la planificación cultural regional y los premios regionales que reconocen la trayectoria de artistas y cultores en sus respectivas comunidades. Mediante estos tres pilares, entre 2022 y 2025 el programa se extendió a 344 comunas, casi un 100% de alcance.
Trayectoria ininterrumpida
La sostenibilidad de estas intervenciones es un factor clave para su éxito. Un proyecto como el Corredor Biobío ha cumplido una década de trayectoria ininterrumpida, mostrando que la gestión cultural asociativa es un motor de desarrollo local. La red conecta infraestructuras culturales de 17 comunas de la Región del Biobío con el objetivo de que bienes culturales regionales de calidad circulen de manera equitativa, conectando a artistas locales con nuevos circuitos de difusión.
El programa FICR aborda realidades diversas mediante un enfoque de respeto a la diversidad cultural. Ejemplos de esto son AfroArica que, tras cinco años de trayectoria, reafirma la agenda de trabajo del pueblo tribal afrodescendiente en el extremo norte, y la Mesa de salineros y salineras en O’Higgins, que rescata la memoria histórica de un oficio ancestral para asegurar su transmisión a las nuevas generaciones. Estas iniciativas responden a diagnósticos específicos del territorio, permitiendo que la ciudadanía se empodere de sus expresiones socioculturales.
En términos de cobertura técnica, el impacto se extiende de manera uniforme. En la Región de Tarapacá, el proyecto Maletines Culturales cumple cinco años cubriendo las siete comunas de la región, mitigando brechas de acceso artístico en establecimientos educacionales desde la crisis sanitaria. En Valparaíso, la iniciativa Mi Barrio es Cultura ha integrado, desde 2022, un enfoque intercultural que incluye a comunidades migrantes en su planificación participativa.
En tanto, la Red Ríos Culturales articula a las 12 comunas de la Región de Los Ríos mediante un modelo colaborativo entre diversas áreas municipales para fortalecer las políticas territoriales y el desarrollo cultural regional. Junto a los hitos ya mencionados, la red programática de este componente integra otras iniciativas fundamentales, como las Activaciones culturales comunitarias en la Región de Antofagasta que buscan recuperar espacios públicos en Taltal y Tocopilla mediante talleres y murales participativos (fotografía superior).
Rescate de oficios
En el norte grande, el proyecto Ruraq Maki (Hecho a mano) reúne a artesanas de cuatro comunas de Antofagasta para salvaguardar el patrimonio inmaterial indígena. Simultáneamente, en Aysén, la Feria de las Culturas logra integrar a las 10 comunas del territorio, consolidando un espacio donde la comunidad valora los procesos creativos de sus cultores patrimoniales junto con otorgar en la ocasión la entrega de los premios regionales locales.
En Atacama, el proyecto Mujeres Rederas destaca el valor cultural de este oficio costero, mientras que Coquimbo profesionaliza el ecosistema local con su Programa de Formación en Gestión Cultural y Artística. Por su parte, la Región Metropolitana implementa la iniciativa Rescatando Oficios, enfocado en fortalecer a la comunidad de artesanos orfebres, y Ñuble impulsa procesos creativos basados en la identidad local a través de Territorios Creativos en comunas como San Fabián y Pinto.
Finalmente, la estrategia se completa con la Fiesta del Libro en La Araucanía, que releva la vocación literaria regional; el Encuentro Provincial de Artistas Visuales en Castro, que fomenta el intercambio de experiencias artísticas en Chiloé; y las Rutas Culturales en Barrios Patrimoniales en Magallanes, diseñadas para recuperar la memoria colectiva a escala micro territorial.
Lo que define una iniciativa cultural con identidad regional es su capacidad para reconocer y valorar la pluralidad de cada espacio geográfico. Con una perspectiva de mediano y largo plazo, estas acciones activan espacios públicos y generan procesos formativos y de planificación participativa que estrechan el vínculo entre el Estado y las comunidades organizadas en cada barrio del país.
De esta manera, el programa de Fortalecimiento de la Identidad Cultural Regional busca cumplir con el derecho fundamental de todas las personas a participar en la vida cultural y gozar de los beneficios de la creación artística en su entorno local.