Bajo la imponente arquitectura del Museo Ruinas de Huanchaca, antigua fundición de plata declarada Monumento Histórico, se realizó el Encuentro Macrozona Norte “Patrimonio cultural y articulación territorial” que contó con la asistencia de representantes de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo. Esta actividad, organizada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su programa Red Cultura del Departamento Ciudadanía Cultural, buscó ser un espacio de colaboración estratégica en torno al patrimonio para fortalecer capacidades locales en el territorio.



La anfitriona de la jornada, la Seremi de las Culturas de Antofagasta, Paula Rodríguez, relevó la importancia de generar una mirada común desde el norte: “Este encuentro es una oportunidad para reunir las distintas experiencias que se desarrollan en nuestros territorios y fortalecer una mirada común sobre el patrimonio cultural como una herramienta para el desarrollo, la participación de las comunidades y el reconocimiento de nuestras identidades como regiones nortinas”.
El encuentro representó la consolidación de un modelo que entiende el patrimonio como una oportunidad para el futuro de los territorios. La jefa del Departamento Ciudadanía Cultural, Nadia Parra, destacó durante la apertura: “Nos encontramos consolidando un modelo de participación cultural democrático, en la que no tan solo, personas vienen y participan y valorizan lo que para ellos es importante, sino que también son modelos participativos en el que se articula toda la institucionalidad cultural con la ciudadanía, para definir también lo que son los ejes de desarrollo territorial e identitario localmente”.
La planificación del programa Red Cultura puso sobre la mesa en este encuentro la necesidad de que la gestión patrimonial nazca desde el reconocimiento y valoración de las propias comunidades. En este sentido, las jornadas permitieron analizar experiencias emblemáticas como el sitio de la Cultura Chinchorro, el patrimonio salitrero de Humberstone y Santa Laura, y la gestión paleontológica de Río Hurtado. Se trata de modelos que demuestran que es posible vincular el desarrollo territorial con la participación activa de las personas en la protección de su memoria.
El diálogo técnico también abordó la sostenibilidad de los procesos culturales y la incidencia de las políticas públicas actuales, como la Política Nacional de Educación Patrimonial 2024-2029. Para los gestores municipales, estas instancias de red son vitales.
Iván Guerra Olmedo, encargado de cultura de la comuna de Pica, señaló: “Es muy importante este tipo de encuentros, para compartir, poder reflexionar y poder soñar, también poder planificar, imitar y motivarse, en lo que es la Cultura y el Patrimonio y, sobre todo, conocer lo que están haciendo otras localidades”.
Red Cultura entiende su relación con los municipios desde la corresponsabilidad, reconociendo que ellos son las instituciones más cercanas a la ciudadanía y quienes mejor conocen los desafíos de sus suelos. Por ello, el encuentro incluyó espacios de trabajo programático para revisar cómo los Planes Municipales de Cultura (PMC) pueden ser marcos efectivos para que el patrimonio local se traduzca en estrategias concretas.



En Mejillones, las personas asistentes conocieron museografías participativas y una propuesta de “cocina en vivo” inspirada en la tradición pampina, integrando sabores y saberes locales. Al finalizar la jornada, el compromiso quedó sellado con el fortalecimiento de redes macro zonales, poniendo énfasis en que los procesos más sostenibles son aquellos que incorporan a las comunidades en la toma de decisiones, garantizando que el patrimonio sea un recurso vivo para fortalecer identidades y proyectos de desarrollo local con pertinencia territorial.
El patrimonio como motor de acción ciudadana
El programa Red Cultura se define como un motor para el desarrollo cultural y artístico que reconoce las particularidades territoriales y fomenta la democracia cultural. Una de sus herramientas para lograrlo son los Planes Municipales de Cultura (PMC), instrumentos de planificación estratégica que actúan como una carta de navegación participativa a mediano y largo plazo. Esta herramienta permite pasar del diagnóstico a la acción, transformando el patrimonio y las necesidades locales en programas, proyectos y estrategias concretas que fortalecen la vida democrática de las comunidades.
La ciudadanía local puede incidir directamente en que su patrimonio mediante su participación en el diagnóstico cultural local, donde se identifican las potencialidades y memorias que consideran valiosas para su historia. Al involucrarse en jornadas de trabajo horizontal y vinculante, las personas dejan de ser consumidores pasivos para convertirse en autores de su propia cultura, asegurando que el PMC refleje sus aspiraciones de protección y transmisión de la herencia cultural a las nuevas generaciones. Cuando una comunidad reconoce y valora sus recursos, estos adquieren una importancia estratégica que facilita el ejercicio de los derechos culturales en todo el territorio.